Las iglesias que desean responder a las necesidades reales de su comunidad como cuerpo, en vez de individualmente, necesitan entender las experiencias compartidas y los problemas más importantes de los que están sufriendo en la comunidad local. A veces esto puede involucrar la exposición de temas muy delicados que la gente muy rara vez expresa abiertamente. Los líderes o miembros de la iglesia pueden creer que entienden los problemas de su comunidad local, pero creer que uno entiende no es lo mismo que entender. Si queremos entender la situación de aquellos que sufren, debemos escucharlos primero.
Pónganse de acuerdo en una lista de preguntas que los ayudará a averiguar todo lo que puedan acerca de los problemas dentro de la comunidad local. Ayuden a los miembros a ensayar el uso de sus habilidades como facilitadores. Luego anímenlos a hablar con diferentes grupos de personas , especialmente con personas cuyos puntos de vista por lo general se ignoran – como mujeres, niños, ancianos y discapacitados – y a preguntarles qué los ayudaría a mejorar sus vidas. Algunos ejemplos de una información valiosa sobre la situación podrían ser: estadísticas del gobierno, encuestas, datos sobre asistencia escolar y asuntos de salud en clínicas.
Programen una reunión para compartir sus averiguaciones con todos los miembros de la iglesia. Tomen tiempo para reflexionar sobre posibles respuestas que podría dar la iglesia. Sermones, estudios bíblicos y juegos de roles pueden ayudar a las personas a considerar posibles respuestas.
Discusión
- ¿De qué maneras están ya involucrados los miembros de la iglesia en la comunidad? ¿Cuáles son los aspectos en los que los miembros de la iglesia se sienten más cómodos prestando su colaboración?
- ¿Cuáles son los temas que más preocupan a la gente de la comunidad?
- ¿Qué están haciendo otros grupos en la comunidad para responder a las necesidades? ¿Dónde están las brechas?
- ¿Podemos aprender algo de otras iglesias u organizaciones que han estado respondiendo a las necesidades de su comunidad?
- Leamos Nehemías 1:1-11. Nehemías era un judío exiliado en un país extranjero. Algunos de los judíos habían regresado a Judá después de que sus opresores, los babilonios, fueran conquistados por los asirios. Pero muchos de los judíos ya estaban asentados en ese lugar y eligieron permanecer en el exilio.
•¿Cuál fue la respuesta de Nehemías al escuchar las noticias de su patria?
•¿Qué nos dice esto acerca de su carácter?
•¿De qué maneras nos desafía este pasaje en nuestra relación con Dios y en nuestra respuesta a las necesidades de otros?
- ¿Cuáles son las averiguaciones clave sobre problemas locales que más han sorprendido o sacudido a los miembros de la iglesia? ¿Hay maneras en que la iglesia puede ayudar con estos temas? Si la respuesta es sí, ¿cuáles son?
- Piensen de qué manera estas averiguaciones se podrían compartir en una reunión de la iglesia. Algunas sugerencias podrían ser las siguientes:
• Hacer carteles o gráficos
• Hacer un juego de roles
• Hacer un concurso entitulado ‘¿Quién conoce mejor a nuestra comunidad?’, en el que hacemos preguntas acerca de nuestra comunidad. ¡Gana la persona que tiene más respuestas correctas!
• Pedirle a un número de miembros de la iglesia que se ponga de pie representando la proporción de personas de la comunidad que no tiene empleo, que no tiene vivienda o que sufre violencia doméstida, por ejemplo.
- La familia de la iglesia debe ser un modelo del reino de Dios, cuidando y apoyando a todos los miembros de la iglesia. De esta manera, presentará un testimonio poderoso en la comunidad. ¿Hay también miembros de la iglesia que necesitan nuestra ayuda y nuestro apoyo?
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