La iglesia puede formar y capacitar a las personas en sus habilidades para dirigir y enseñar a otros miembros de la iglesia. De la misma manera, los miembros se pueden capacitar en habilidades prácticas como salud, agua, higiene, alfabetización, agricultura e ingeniería.
Cuando una iglesia quiere extender su mano y proveer una ayuda concreta a los pobres, es posible que le falte conocimiento y comprensión de temas específicos. Debido a que los métodos también pueden cambiar con el tiempo, es posible que se necesite un nuevo aprendizaje y una nueva comprensión del tema. Se pueden cometer errores. Esta es la razón por la que tantas iglesias dejan el ‘trabajo de desarrollo comunitario’ en manos de ‘expertos’ – sean organizaciones locales o departamentos de desarrollo de las iglesias. Sin embargo, no es que las iglesias tengan el deseo de competir para probar que pueden hacer mejor el trabajo. Al contrario: las iglesias pueden trabajar a la par de otros, para que más personas se puedan beneficiar.
Cuando estén considerando cualquier tipo de trabajo de desarrollo, siempre pidan primero el consejo de personas con capacidad y experiencia. Aprendan de la experiencia de trabajadores del estado y de personal de las ONG, así como también de obreros cristianos. Conozcan lo que ellos están haciendo – y también lo que ellos no pueden hacer. Recuerden que la iglesia está compuesta por muchos miembros, cada uno de los cuales puede acercarse a la comunidad de una manera particular. Los miembros de las iglesias pueden compartir su fe a través del cuidado práctico en sus comunidades, ayudando a cambiar actitudes. A veces esto puede abrir el camino para que otras organizaciones realicen un trabajo más especializado.
Discusión
- ¿Qué pueden proveer los miembros de una iglesia que las ONG o una oficina de gobierno no pueden proveer?
- ¿Cómo podrían los miembros de nuestra iglesia colaborar efectivamente con una campaña del gobierno de prevención de VIH/SIDA o de violencia familiar, por ejemplo? ¿Qué tiene la iglesia para ofrecer que los trabajadores del estado no tienen?
- ¿Cómo puede nuestra iglesia establecer redes efectivas con organizaciones locales y oficinas estatales? ¿De qué maneras podría el desarrollo de estas redes asegurar una buena práctica en nuestro trabajo?
- ¿Cómo puede la iglesia asegurarse de ser un ejemplo que otros quieran imitar? ¿Cómo puede animar a otros nuestra participación en la acción práctica?
- Leamos otra vez la historia del buen samaritano en Lucas 10:25-37. Jesús nos desafía a mostrar misericordia a todos, sin juzgar, y a considerar a nuestros prójimos como seres integrales, con necesidades físicas y espirituales.
- ¿Cómo nos llama Jesús a amar a otros? ¿Cuál es el costo de este amor?
- El samaritano le pidió al dueño del alojamiento que cuidara del hombre herido mientras el atendía otros asuntos. ¿Cómo podemos apoyarnos unos a otros al responder a las necesidades de nuestros prójimos?
- ¿Qué efecto probable tendrá sobre nuestros prójimos y sobre nosotros mismos esta clase de amor?
- ¿Podemos amar de todo corazón a Dios sin amar a nuestro prójimo de esta manera?
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