Es poco probable que una iglesia que tenga poca influencia sobre sus miembros pueda atraer demasiada atención. Pero una iglesia viva y creciente, que tiene un impacto que desafía a sus miembros y a la comunidad que la rodea, puede estar segura de enfrentar todo tipo de problemas y de oposición.
Los problemas pueden surgir de las autoridades, especialmente en países donde la iglesia está sufriendo o es perseguida. Los problemas, incluyendo la violencia, pueden venir de personas cuyo estilo de vida se ve desafiado porque está basado sobre la explotación de los pobres para obtener enormes ganancias. Estas personas pueden ser prestamistas, traficantes de droga o dueños de burdeles. Las divisiones pueden surgir por tensiones personales y desacuerdos entre miembros o entre el liderazgo. Los líderes pueden sucumbir ante la tentación y cometer pecados sexuales o usar fondos comunes para beneficio personal.
Cuenten con que habrá oposición y oren pidiendo protección contra tentaciones y divisiones. Enseñen a sus miembros a ser más conscientes de la necesidad de hacerle frente a la oposición. Animen a las personas a estudiar pasajes bíblicos que las ayuden a fortalecer su fe. Asegúrense que los individuos no queden solos y sin apoyo al sufrir las consecuencias de la oposición. Recuerden también que la oposición muchas veces puede fortalecer y unir a la iglesia.
Discusión
- Leamos 1 Pedro 5:8-11. Aquí Pedro nos recuerda que debemos mantenernos vigilantes.
•¿Por qué debemos estar vigilantes?
•¿Cómo podemos resistir al diablo?
•¿Qué nos dice Pedro aquí para animarnos?
- ¿En qué casos las personas han experimentado oposición? ¿Cómo respondieron?
- ¿Cómo podemos animarnos unos a otros en situaciones difíciles?
- Leamos 1 Pedro 3:13-17. ¿Debemos esperar que surjan problemas como consecuencia de hacer el bien? ¿Cómo debemos responder?
- ¿De qué maneras nuestra iglesia ha experimentado la persecución? ¿Cuáles fueron (o son) las consecuencias?
- Leamos Marcos 14:66-72. Pedro siguió de lejos a Jesús cuando los jefes de los sacerdotes y los soldados lo llevaron ante Pilato. El estaba convencido de que nunca defraudaría a Jesús (Marcos 14:31), aunque Jesús le había dicho que lo negaría.
•¿Por qué negó Pedro conocer a Jesús?
•¿Hubiéramos hecho lo mismo?
•¿Jesús quiso seguir usando a Pedro después de que lo había defraudado? (Leamos Juan 21:15-17, Hechos 2:14-21 y 2:32-41.)
•¿Cómo nos hace sentir esto?
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