La idea detrás de la asistencia sanitaria primaria es remover el énfasis de las grandes instituciones médicas con gente profesionalmente entrenada y compartir la responsabilidad de la asistencia sanitaria con gente ordinaria. El énfasis no es el de curar problemas sanitarios sino el de prevenirlos.
La información sobre la asistencia sanitaria se debe compartir con todo el mundo. Con una información clara y sencilla se puede ayudar a gente ordinaria a prevenir y a tratar muchos de los problemas sanitarios comunes en sus propios hogares. En 1978, más de 150 gobiernos alrededor del mundo firmaron La Declaración Alma Ata para apoyar la asistencia sanitaria primaria en sus países.
En este número esperamos iniciar una discusión sobre cómo estimular la asistencia sanitaria primaria en la comunidad. Esperamos también plantear la pregunta difícil de cómo se deben pagar los servicios de asistencia sanitaria primaria. ¿Deberían los trabajadores sanitarios comunitarios (TSCs) recibir pago? Si es así, ¿cuánto? y ¿de quién?
Algunos trabajadores en asistencia sanitaria primaria parecen tener mucho éxito e involucran la participación de la comunidad en todos los aspectos. Pero otros proyectos no se llevan a cabo por problemas de liderazgo, problemas sobre finanzas, alegatos de corrupción o trabajadores sanitarios de la aldea que se niegan a trabajar porque no se les paga suficiente.
¿Cómo podemos estimular la asistencia sanitaria primaria para que realmente involucre a la comunidad, no dependa de fondos externos para continuar y de conciencia y dignidad a quienes toman parte? ¿Qué papel juega nuestra motivación cristiana en estos asuntos? Estos son temas muy amplios, pero por lo menos podemos comenzar a examinar algunas respuestas. Esperamos que los puntos planteados sean de ayuda y los hagan reflexionar en su propio trabajo. Mientras que los proyectos ya establecidos no pueden recomenzarse, es siempre posible cambiar el énfasis dentro del trabajo sanitario.
por Isabel Carter