Acerca de Paso a Paso Acerca de Paso a Paso
Paso a Paso (números recientes) Paso a Paso (números recientes)
Paso a Paso 61-70 Paso a Paso 61-70
Paso a Paso 51-60 Paso a Paso 51-60
Paso a Paso 41-50 Paso a Paso 41-50
Paso a Paso 31-40 Paso a Paso 31-40
Paso a Paso 21-30 Paso a Paso 21-30
Paso a Paso 11-20 Paso a Paso 11-20
 Paso a Paso 20
 Paso a Paso 19
 Paso a Paso 18
 Paso a Paso 17
 Paso a Paso 16
 Paso a Paso 15
 Paso a Paso 14
 Paso a Paso 13
 Paso a Paso 12
 Paso a Paso 11
Paso a Paso 6-10 Paso a Paso 6-10
PILARES PILARES
ROOTS ROOTS
Guía nuestros pasos Guía nuestros pasos
Otras publicaciones Otras publicaciones
Catálogo Catálogo
Otros idiomas Otros idiomas
Glosario Glosario

La Tuberculosis: ¿se puede curar?

por Sue Hanley.

Una mañana temprano en Thiet, Sudán, alguien llamó a la puerta. Afuera había un señor con un recién nacido en brazos. Lo examinamos y confirmamos que aunque el bebé no había sido prematuro, era muy pequeño y obviamente no se había desarrollado bien durante el embarazo.

Quedamos un poco perplejos porque no estaba la madre. Supimos por medio de sus parientes que ella estaba enferma. Al día siguiente la trajeron en una camilla, parecía un esqueleto vivo. Era difícil creer que una mujer tan enferma, pudo haber dado a luz a un bebé vido. Tristemente, la criatura murió después de unos días y concentramos nuestros esfuerzos en curar a la madre, Angong.

Por los síntomas, sospechamos que Angong tenía tuberculosis. Tenía mucha tos – a menudo tosía sangre – tenía dolor del pecho y fiebre por la noche. Comenzamos a tratarla contra la tuberculosis – el tratamiento era barato pero iba a durar un año. Además de darle medicina, la alimentamos bien aunque ella sólo podía comer a poquitos. Se fue recuperando de a poco, pero permaneció en la clínica hasta que tuvo la fuerza suficiente para irse a su casa. Antes de que se fuera, le explicamos que tendría que regresar regularmente durante un año para buscar más pastillas. Angong escuchó atentamente y regresó fielmente cada mes a la clínica a buscar más medicina, cada vez con mejor aspecto. Después de un año parecía otra mujer – saludable, sonriente y feliz. Angong es un ejemplo maravilloso para todos nosotros y nos demuestra la importancia de completar un curso de tratamiento contra la tuberculosis.

Desafortunadamente, muchas personas que tienen tuberculosis abandonan el tratamiento en cuanto se empiezan a sentir mejor. Sin embargo, luego vuelven a sentirse mal por haber abandonado el tratamiento. Para ese entonces es mucho más difícil tratar, las y lamentablemente con frecuencia la muerte es el resultado final.

La tuberculosis se puede curar si se completa el tratamiento.

Sue Hanley, partera, trabajó en Sudán y Kenia durante varios años con Tearfund.

 

This page was last updated on 05 October 2005