La región Montaña de Guerrero de México tiene muchos problemas y es una de las regiones más pobres del país. Los tres grupos étnicos que viven allí – los mixteco, nahua y tlapaneco – sobreviven del cultivo de las empinadas laderas y de la crianza de ganado. El exceso de pastoreo, la erosión de la tierra y la deforestación son comúnes.
El Comité Central Mennonita empezó a trabajar en 1992 con una escuela secundaria y fundó el ‘Centro para desarrollo de recursos para el pequeño agricultor’. Estudiantes y agricultores aprenden mediante demostraciones y trabajo práctico a darse más cuenta de los problemas medioambientales, volviendo a veces a la sabiduría tradicional para producir comida y cuidar el ambiente. La escuela tiene ocho hectáreas donde se han construido varios tipos de diques y barreras naturales para controlar la erosión de la tierra y se han usado dos tipos de pasto forrajero para mejorar la fertilidad de la tierra. Se usan pequeñas terrazas para las hortalizas en crecimiento y se plantan muchos árboles locales. Se ponen en práctica métodos naturales de control de las pestes, rotación de cultivos, selección de semillas de variedades tradicionales y maneras de mejorar la fertilidad de la tierra con abono y estiércol.
Después de varios años de trabajo con estudiantes, un grupo de doce campesinos de Chiepetlán empezó a usar muchas de estas prácticas con gran éxito en su propia tierra.
Nuestra experiencia demuestra que, como consejeros agrícolas, debemos tener mucha paciencia. Tenemos que motivar a la gente, por nuestro ejemplo, y los animamos a adoptar y adaptar nuevas ideas, pero nunca imponiéndoles nada. Nuestro trabajo siempre debe llevar a los métodos agrícolas más sustentables.
Jesús Gustavo López Sánchez, UH Fovisste ‘Las Aquilas’, CP 62470, Cuernavaca, Morelos, México.