Esly Regina Carvalho.

Photo: Jim Loring/Tearfund
Hoy en día las presiones sobre las familias son enormes. Es cosa de mirar alrededor. Muchas familias talvez tengan a sólo uno de los padres, algunos niños no tienen padres (a menudo como resultado del VIH/SIDA) y viven en hogares encabezados por niños. Algunas familias cuidan huérfanos. Además, la vida moderna, particularmente en regiónes urbanas, ha puesto enormes presiones sobre la familia y los valores sostenidos dentro de la sociedad. Algunos de éstos incluyen:
Valores culturales Muchos valores y costumbres que se aceptaban hasta hace poco han sufrido grandes cambios en las últimas décadas. El comportamiento que era completamente inaceptable cuando nuestros padres y abuelos eran jóvenes puede ser ahora aceptable. Lo que se muestra ahora en la televisión o en las películas estaba absolutamente prohibido hace 10 ó 20 años atrás.
Valores sociales La búsqueda del placer personal sin preocuparse de los efectos en otras personas es quizás una de las influencias sociales que más ha cambiado nuestra sociedad. Esto ha hecho posible que aumenten las cosas como la pornografía, el divorcio y la explotación del niño. Aunque es difícil de medir, el egoísmo del deseo personal ha causado mucho daño, incluyendo el VIH/SIDA, las enfermedades venéreas y los embarazos inesperados, sobre todo entre los jóvenes.
Valores religiosos Ahora muchas religiones bien establecidas pueden compartir sus creencias más eficazmente alrededor del mundo mediante internet y la tecnología moderna. Además se está desarrollando una variedad de religiones o sectas nuevas, a veces con creencias que cuestionan o amenazan los valores familiares. Los valores sexuales han cambiado y la pureza premarital ha perdido el valor que tuvo alguna vez en algunas culturas. Al querer ser ‘moderno’ y a la moda, muchos valores han sido abandonados, incluyendo los que eran considerados parte de una ‘cultura cristiana’. Muchas personas, particularmente en regiones urbanas, encuentran que los valores cristianos pueden verse ahora como ‘pasados de moda’.
Una cosa que no ha cambiado en muchos miles de años es el pecado. Continúa influyendo en toda la humanidad. El abuso del alcohol desune a las familias y puede producir gran daño a la vida familiar. Las adicciones a otras drogas causan efectos similares. La violencia intrafamiliar produce heridas físicas al igual que daño emocional y psicológico. El abuso sexual, tanto dentro como fuera de la familia, puede causar daño permanente.
¿Qué podemos hacer para ayudar a las familias?
Primero debemos aceptar la realidad de la vida de familia y enfrentar los desafíos. A menudo puede parecer más fácil ignorar los problemas y esperar que se marchen. Sin embargo, los problemas no se marchan cuando se los ignora. Se marchan porque se enfrentan y resuelven de maneras apropiadas.
- El primer paso es admitir que hay un problema. Si las personas no admiten que hay un problema, ciertamente no habrá ninguna solución.
- Animarlos a que pidan ayuda. Hay muchos lugares e instituciones que pueden ayudar a las personas con sus problemas. La gente a menudo no recibe la ayuda que necesita porque no la pide.
- Animar a la gente a hablar con otros miembros de la familia sobre la situación. A menudo la gente guarda sus problemas y no se da cuenta de que otros miembros de la familia están pasando por los mismos problemas.
- Proporcionar apoyo y ayuda. A menudo nosotros podemos ayudar a los demás más de lo que nos imaginamos. Si alguien viene en busca de ayuda, escucharlo y proporcionarle ánimo y apoyo. Imaginarse cómo podría encontrar más ayuda.
- Cuando la gente siente que no tiene a nadie ni tiene a dónde acudir, animarle a que le pida a Dios que traiga a alguien a su vida o que le proporcione un acontecimiento o circunstancia que le ayude a enfrentar su situación.
- Mantener la confianza de las personas como algo sagrado. Nunca contar los secretos a otras personas a menos que esté en peligro la vida o pueda dañarlos a ellos o al bienestar de un niño.
- Leer todos los materiales útiles que se puedan encontrar. Enterarse de los recursos disponibles en la comunidad.
- Animar a la gente a que persevere y a que nunca se rinda. Pedirle a Dios que le enseñe a la gente lo que quiere que aprenda con esta situación.
Esly Regina Carvalho es una psicoterapeuta que enseña y capacita en la especialidad de consejería cristiana, psicoterapia y el uso de representaciones de roles basados en la Biblia. Ha escrito varios libros y artículos en portugués y español sobre estos temas. Su dirección es PO Box 915, Little Elm, TX 75068, EE.UU. E-mail: plazadelencuentro@attglobal.net Página web: www.plazadelencuentro.com