El uso de condón puede ser difícil de discutir. A menudo se asocia erróneamente a los condones solamente con la promiscuidad o con el trabajo sexual, por lo que el uso de condones conlleva un estigma. Los cristianos deben valorar la vida y reflejar el amor y el cuidado que Dios tiene para toda persona. Compartir información sobre el uso adecuado de condones puede ayudar a salvar vidas. Se recomienda el uso de condones para protegerse contra infecciones de transmisión sexual (ITS), incluyendo el VIH.
Las mujeres pueden verse sin elección dentro del matrimonio y con poco control sobre las decisiones sexuales. Sin embargo, los hombres no son dueños del cuerpo de la mujer. La mujer debe tener derecho a escoger cuándo, cómo y con quién tiene relaciones sexuales, y a protegerse contra daños. En estos momentos, muchas nuevas infecciones de VIH ocurren entre mujeres casadas y fieles. A muchos hombres no les gusta usar condones, pero es importante tanto para el hombre como para la mujer, ser responsables de su salud sexual. A continuación algunas sugerencias para negociar el uso del condón.
Practicar la conversación de antemano
Si piensa que su pareja no va a ofrecer apoyo, puede practicar hablando primero con una amistad. Esta persona puede fingir que es su pareja y usted puede practicar contestando preguntas que él/ella pueda tener.
Escoger un buen momento para hablar – como cuando se están sintiendo bien el uno con el otro y cuando no haya probabilidad de ser interrumpidos. No espere hasta que estén a punto de sostener relaciones sexuales.
Estar informado Aprenda tanto como pueda sobre las ITS y sobre métodos sexuales más seguros. De esa manera, usted puede ayudar a su pareja a entender los verdaderos riesgos del sexo inseguro.
Orar juntos pidiendo sabiduría para proteger la salud del uno y el otro. Estudiar la enseñanza bíblica sobre las relaciones (1 Corintios 7).
Concentrarse en la seguridad Su pareja podría decirle que usted no le tiene confianza. Se debe contestar que el asunto es la seguridad, no la confianza. Una persona puede tener una ITS sin saberlo, o contraer el VIH a través de transfusiones de sangre o agujas inseguras. Es difícil estar seguro si él o ella no está infectado.
Utilizar a otras personas como ejemplo A menudo saber que otras personas están practicando sexo seguro puede ayudar a influenciar a su pareja a hacer lo mismo también.
Compilado por Maggie Sandilands, con información de Donde no hay doctor para mujeres por A August Burns, Ronnie Lovich, Jane Maxwell y Katharine Shapiro (La Fundación Hesperiana).